sábado, 5 de mayo de 2012

¡Cuando los girasoles ya no miran al sol!


¿Qué pasa cuando todo lo que crees ''real'' desaparece? Cuando todo aquello que creías lógico y estático, de golpe, cambia, y ya nada es igual.
Esa sensación de inestabilidad, rareza y nostalgia que todos, sin excepción hemos sufrido. Estamos tan convencidos de que las cosas son de una cierta manera, que ni siquiera nos imaginamos la vida de otra forma. Todo lo que conocemos gira al rededor de nuestra imaginación. Cuando somos pequeños incluso lo más raro es posible, nada escapa de nuestra mente, nunca nada nos impacta, pero hasta el más mínimo detalle nos impresiona y nos deja asombrados... ¿Cómo puede ser? ¿Cómo puede ser que nuestra imaginación alcance niveles tan altos, pero al mismo tiempo, nos sorprendemos con tanta facilidad? Son esas cosas inexplicables y mágicas de la vida, que hacen que todo sea mucho mejor. 
Pero sin embargo, esa capacidad desaparece conforme vamos creciendo, hasta que llega un momento en el que nos volvemos estáticos, sin capacidad para imaginar las cosas distintas a la que las vemos, es entonces cuando dejamos de ser niños para convertirnos en adultos. 
Este es uno de los momento más tristes de la vida, pues dejamos de imaginar... Dejamos de ver las cosas asombrosas para empezar a verlas tal y como son, sin la posibilidad de variar, sin la posibilidad de hacer de un granito de arena, todo un desierto.