jueves, 15 de diciembre de 2011

El circo!
Ese espectáculo que tanto a niños, jóvenes y adultos entusiasma.
Pero, alguna vez ¿Os habéis parado a pensar en lo que este oculta?
¿En esa ''cara oculta'' del circo?
Cada circo, cada espectáculo e incluso cada personaje abarca todo un mundo, tras el que se esconde.
No hace falta más que imaginarse la imagen de un payaso, escondido, disfrazado debajo de quilos de maquillaje, siempre sonrientes y con mirada dispersa, bromeando y distorsionando la realidad.
En el circo se esconde todo un mundo, lleno de misterios, intrigas y por que no, alegría, pero una alegría distinta a la que nos muestran, una alegría real, de sentimientos humanos, no los personajes que nos quieres aparentar, de hombrecillos con zapatos grandes y nariz roja brillante que bailan al compás de una canción sin sentido y que dicen controlar leones y hacer cosas extraordinarias, nos distorsionan la realidad, sin más sentido que llegar a entretenernos.
No se diferencian, por tanto, de los viedeojuegos, y de porque no, los libros, en el circo se cuenta una historia, a través de unos personajes adornados y personificados, que juegan a ser dioses y que realizan movimientos y actos que una persona ''normal'' no puede realizar, por eso mismo resultan tan llamativos para nosotros, por que hacen realidad esos sueños infantiles, esos intentos de conseguir alcanzar la cima del cielo con los dedos. Sentir que vuelas mientras que contemplas a las personas con forma de hormiga a tus pies, la libertad que inspiran esos acróbatas al realizar nuestro sueño más preciado, el de volar, y poder sentir libertad.

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