Al entrar a Camporrobles un aire de recuerdos me invaden. Cada calle, cada esquina y cada placeta están llenas de imágenes pasajeras que marcaron toda mi infancia, pero los recuerdos más preciados me vienen al entrar a ese callejón donde pasaba días enteros junto a mi tía, ella... Mi tía Consuelo, una de las personas más importantes de mi vida, ella se fue demasiado pronto, pues yo aún la necesitaba pero en aquel tiempo me enseñó muchas cosas... Me pasaba las tardes sentada en el suelo contemplándola mientras que meciéndose en aquella vieja mecedora y tejiendo alguna de sus maravillosas colchas me contaba una tras otra, siempre las mismas, siempre especiales, las historias de su vida, sus anécdotas y recuerdos. En días como estos, son cuando más en falta le echo, me entristece no poder estar junto a ella, pero es una tristeza dulce, pues sé que ella siempre estará conmigo, en mis recuerdos, en todas las cosas que ella me enseño...
¡Te quiero mucho, tía!

No hay comentarios:
Publicar un comentario