viernes, 3 de febrero de 2012

Como decía Sócrates: 
''El hombre que no piensa sino en vivir, no vive''
Hay veces que cuanto más pensamos en qué es lo que podría suceder, muchas veces, nosotros mismos, hacemos que no suceda. Estamos tan concentrados en buscar la perfección de cada segundo de nuestras vidas, que no nos damos cuenta de que en los errores, en las equivocaciones, en los despistes o incluso en las discusiones que acaban con paces mucho más largas e intensas que la propia amistad anterior, se encuentra la perfección, en ser como nosotros mismos somos, sin necesidad de tener que aparentar, ser feliz sin que nada más te importe, sin que nadie te quiete la inocencia, esa inocencia que sin excepción todos llevamos dentro.

Ese niño con anhelo de libertad, que desea salir, poder ser libre, poder escapar de esa pequeña jaula en la que lo tenemos escondido, en la que no se encuentra cómodo, en la que nosotros lo hemos encerrado.
Cuando eres pequeño, la vida se ve de otro color, los problemas no existen y tienes tiempo para todo. Ellos no piensan en lo que pueda pasar, no están pensando en cada segundo que es lo que van hacer... que es lo que podrían hacer, no piensan en vivir... simplemente viven, es por ello por lo que siempre son felices, jamás tendrán preocupaciones, por que viven cada segundo con una sonrisa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario