¿Sabes esas ganas de gritar que te entran cuando no puedas más?
Esas ganas de decir... ''Hasta aquí he llegado... no puedo seguir''
Quien no ha sentido alguna vez esas terribles tentaciones de salir corriendo y dejarlo todo, sin mirar hacia delante ni hacia atrás, simplemente contemplando el camino que tus pies van recorriendo. Sin preocupaciones, irte donde nadie te conozca y empezar una nueva vida, con nuevas personas y nuevas costumbres, sin llevar nada encima, empezando de 0.
Me gustaría poder ir a ese maldito sitio perdido del mundo y poder gritar, gritar hasta quedar afónica, decir todo lo que tengo que decir, sin dejar ni una dichosa palabra encerrada, decir lo que pienso, lo que siento, sin que nadie me pueda detener.Mi utopía, ese lugar donde el único que te puede contestar es el eco, donde no hay nada por que no hace falta. Me gustaría poder inventar una sitio así, donde poder refugiarme, donde poder estar sola, poder desahogarme sin tener que estar encerrada en una puta habitación, sentir libertad, sentir como el aire congelado de febrero me despeina, donde el único ruido que se oiga sean mis gritos mezclados con el sonido de los pájaros, y en el cual, poder llevar todos mis pensamientos negativos: tristezas, preocupaciones,estrés, ira...todos, y allí, soltarlos!! soltarlos para que no vuelvan.
Por que en días como hoy me pongo a pensar, y me pregunto:''¿Quién no ha necesitado alguna vez a alguien en momentos de bajón?''
¿O a caso no es cierto que cuando estamos mal, buscamos a cualquiera para poder desahogarnos?
Sí, por que todos necesitamos en algún momento de alguien que nos ayude, nos aconseje, o que simplemente nos escuche, sentir que tienes a alguien ahí que se preocupa de ti, al fin y al cabo notar que está ahí y lo seguirá estando.
Por que cada uno de nosotros, tenemos nuestra idealizada utopía.

No hay comentarios:
Publicar un comentario