Hace tiempo escribí una entrada de la cual ahora debo retractarme:
http://sheilasegarra.blogspot.com.es/2012/01/cuando-tu-volviste.html
En esta entrada hablé de cuando él volvió y de la manera que lo hizo. Pero sobre todo, de como me quedé yo.
Desde entonces han pasado muchas cosas, las cuales han ido relacionadas con sonrisas, risas y como no, típico en mi, alguna que otra lagrimilla. Pero ante todo, desde Diciembre las cosas han cambiado radicalmente y además hacia mejor. Se podría decir incluso que yo misma he cambiado.
Te das cuenta de que vas cambiado cuando las cosas que creías importantes, de golpe dejan de serlo, dejan de ser ese ''motivo'' de preocupación por el que quedarse toda la noche pensando sin poder siquiera cerrar los ojos.
Día a día vamos cambiando, cada segundo, cada minuto, cada acto y cada movimiento van creando un carácter al cual nos vamos adaptando con el tiempo, hasta que al final, no te pareces en nada a como eras antes.
Éstos no siempre tienen porque ser malos, muchas veces gracias a ellos podemos avanzar y seguir adelante, hacer frente a aquellas cosas que tanto miedo nos daban y sobre todo, poder hacer frente a esos pequeños desacuerdos o timideces que no impiden poder llegar a alcanzar la felicidad completa.
Porque...¿Quién no se ha arrepentido alguna vez de no haber dicho algo?
Muchas veces, deseamos hacer algo pero bien por vergüenza, orgullo o miedo terminamos callándonos y huyendo de esos momentos para no hacerles frente. ¿Y si dejáramos de lado el ''y si...''? ¿Y si viviéramos cada minuto como si fuera el último? ¿ Y si pudiéramos ser nosotros mismos sin preocuparnos del ''que dirán''?
Porqué no podemos vivir sin que éstas preguntas nos ronden por la cabeza, pero tampoco podríamos vivir siempre con ellas en la cabeza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario