viernes, 23 de marzo de 2012

Bajo la viga.

Era un extraño día en Blagoveshchensh. Rusia. Me alarmé por un fuerte estruendo y corriendo fui a la habitación de mis dos hijos, Mijaíl y Dmitry el pequeño. Estaban tímidamente jugando con un pajarito que había entrado por una de las diminutas ventanas que aún permanecía abierta y al intentar cerrarla una gran masa de aire frío me golpeó, y entonces lo contemplé... ¡El apocalipsis! A lo lejos, a unos cuantos kilómetros, se divisaba una nube un tanto extraña. especial, distinta  todas las que había visto hasta ahora... Era un tornado.
Me dirigí lo más rápido que pude hacia la puerta junto con mis hijos y nos bajamos a la calle. Ahí estaríamos a mejor resguardo, ya que nuestra vieja casa estaba sostenida por dos pilares viejos, enmohecidos, y medio derruidos. Nos tumbamos en la acera, hacia un frío espantoso. Mis hijos asustados se tumbaron en el suelo, tapándose los oídos, con la ligera esperanza de que pasara todo rápido y dejar de escuchar como gritaba la gente. Yo les rodeé con mi brazo, posándole mi temblorosa mano sobre la cabeza de Mijaíl en un intento de protección, mientras que veíamos como el tornado se llevaba por delante nuestra modesta casa. Fue entonces, cuando Mijaíl se levantó y salió corriendo hacia los escombros, en busca de Okami nuestra mascota. Me levanté lo más deprisa que pude, pero llegué tarde, una viga le cayó encima... Sólo una persona murió ese día, mi pequeño niño, mi cielo... Mi vida se fue aquella tarde del 1 de Agosto.

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